Discurso pronunciado el Día del Trabajo de 1951, ante la multitud que colmó la Plaza de Mayo. --Mis queridos descamisados: En este día tradicional para los trabajadores argentinos, en este 1º de mayo maravilloso, en que los trabajadores festejan el triunfo del pueblo y de Perón sobre los eternos enemigos y traidores de la Patria, yo quiero hablar con la sola, con la absoluta, con la exclusiva representación de los descamisados.Yo quiero hablar para Perón, para los trabajadores, para los hombres y mujeres del mundo que quieran compartir con nosotros la gloria de un pueblo que levanta su bandera justa, libre y soberana al tope de todos los mástiles de la patria.Yo quiero que ustedes me autoricen, que me den la plenipotencia maravillosa y eterna de todos los trabajadores, de todas las mujeres, de todos los humildes, en una palabra, la de todos los descamisados.
Yo quiero que ustedes me autoricen; ustedes que aquí, en esta vieja plaza de nuestras glorias, representan al auténtico pueblo que en 1810, empujando las puertas del Cabildo y gritando “queremos saber de qué se trata”, conquistaron su derecho de libertad y de soberanía. Yo quiero que ustedes me autoricen para que diga lo que ustedes sienten; ustedes que, a través de un siglo de oligarquía, de entrega, de explotación, sufrieron la amargura infinita de ver a la patria humillada y sometida por sus propios hijos. No, no eran sus hijos. No, por sus venas no corría sangre de argentinos; por sus venas corría sangre de traidores. Yo quiero que ustedes me autoricen para que diga con pocas palabras, con mi escasa elocuencia, lo que ustedes sienten, lo que ustedes quieren que le diga en este día maravilloso de los trabajadores, al general Perón y al pueblo.
Ustedes, que pueden hablar de frente, con la frente bien alta, a la Patria y a Perón, porque ustedes vieron en Perón la última esperanza de la patria y lo siguieron, como se sigue solamente a una bandera, dispuestos a morir por ella o a triunfar con su victoria; ustedes, que tienen derecho a hablar de frente con la Patria y con Perón, porque ustedes, igual que yo, lo siguieron apretando los dientes de rabia y de coraje cuando la oligarquía sin patria ni bandera quiso dejarnos a nosotros también sin patria ni bandera, robándonos el derecho de seguirlo a Perón hasta la muerte; ustedes que pueden hablar de frente con Perón, porque siempre llevarán en el corazón encendido, el fuego de las antorchas que prendimos con los diarios y las revistas para festejar la victoria del 17 de octubre de 1945; ustedes, solamente ustedes, pueden dar a mis palabras el fuego, la fuerza infinita que yo quiero tener, que yo desearía tener para decirle al líder, para decirle al mundo, para decirle a la patria, cómo lo siguen, cómo lo quieren los trabajadores a Perón.
Yo no tengo elocuencia, pero tengo corazón; un corazón peronista y descamisado, que sufrió desde abajo con el pueblo y que no lo olvidará jamás, por más arriba que suba. Yo no tengo elocuencia, pero no se necesita elocuencia para decirle al general Perón que los Trabajadores, la Confederación General del Trabajo, las mujeres, los ancianos, los humildes y los niños de la patria no lo olvidarán jamás, porque nos hizo felices, porque nos hizo dignos, porque nos hizo buenos, porque nos hizo querernos los unos a los otros, porque nos hizo levantar la cabeza para mirar al cielo, porque nos quitó de la sangre el odio, la amargura y nos infundió el ardor de la esperanza, del amor y de la vida.
La Confederación General del Trabajo y los trabajadores por mi intermedio, no necesitamos elocuencia para decirle a Perón que no lo olvidaremos jamás, porque nos hizo dignos y justos, porque nos hizo libres y soberanos y porque cuando nuestra bandera se pasea por los caminos de la humanidad, los hombres del mundo se acuerdan de la patria como de una novia perdida que se ha vestido de blanco y celeste para enseñarle el camino de la felicidad.
Compañeras y compañeros: esta mañana, cuando el general Perón terminó su mensaje de la victoria, dijo que ese triunfo era de la Patria y del pueblo; que era nuestro, solamente nuestro. Y pensé lo que habrán pensado ustedes; que si no fuera por Perón, estaríamos como en los viejos primeros de mayo de la oligarquía, llorando a nuestros muertos en lugar de festejar la victoria.
Estamos de acuerdo, mi general, en que el triunfo es de la Patria y de los trabajadores; estamos de acuerdo en que los trabajadores, los humildes, siempre estuvimos de pie y abrazamos las causas justas, y por eso abrazamos la causa de Perón. Pero, ¿qué hubiera sido de la Patria y de los trabajadores sin Perón? Por eso damos gracias a Dios de que nos haya otorgado el privilegio de tenerlo a Perón, de conocerlo a Perón, de comprenderlo, de quererlo y seguirlo a Perón.
Yo, la más humilde colaboradora del general Perón, pero también como una de las más fervorosas amigas de los humildes y de los trabajadores, felicito a los humildes, a los descamisados, a los trabajadores, y por ello, muy fervorosamente a la Confederación General del Trabajo, por esta fe, por esta lealtad inquebrantable a Perón. Y si a mí me dieran a elegir entre todas las cosas de la tierra, yo elegiría entre todas ellas la gracia infinita de morir por la causa de Perón, que es morir por ustedes. Porque yo también como los compañeros trabajadores, soy capaz de morir y terminar mi existencia en el último momento de mi vida con nuestro grito de guerra, con nuestro grito de salvación: ¡la vida por Perón!
Estoy otra vez con ustedes, como amiga y como hermana y he de trabajar noche y día por hacer felices a los descamisados, porque sé que cumplo así con la Patria y con Perón. He de estar noche y día trabajando por mitigar dolores y restañar heridas, porque sé que cumplo con esta legión de argentinos que está labrando una página brillante en la historia de la Patria.
Así como este 1º de mayo glorioso, mi general, quisiéramos venir muchos y muchos años y, dentro de muchos siglos, que vengan las futuras generaciones para decirle en el bronce de su vida la vida de su bronce, que estamos presentes, mi general, con usted.
Antes de terminar, compañeros, quiero darles un mensaje: que estén alertas. El enemigo acecha. No perdona jamás que un argentino, que un hombre de bien, el general Perón, esté trabajando por el bienestar de su pueblo y por la grandeza de la Patria. Los vendepatrias de dentro, que se venden por cuatro monedas, están también en acecho para dar el golpe en cualquier momento. Pero nosotros somos el pueblo y yo sé que estando el pueblo alerta somos invencibles porque somos la patria misma.
Y como hermana y he de trabajar noche y día por hacer felices a los descamisados, porque sé que cumplo así con la Patria y con Perón. He de estar noche y día trabajando por mitigar dolores y restañar heridas, porque sé que cumplo con esta legión de argentinos que está labrando una página brillante en la historia de la Patria.
Ediciones Colihue, la Corriente Política Centro Cultural Santos Discépolo y el Instituto de Estudios Históricos Felipe Varela presentaron el libro La compañera Evita, de Norberto Galasso, en el ND Ateneo el jueves 19 de julio de 2012.
Por Viviana Gómez - Iniciativa por Buenos Aires - 19/07/2012
La presentación, a cargo de Ediciones Colihue, reconoció la historia de vida militante de los panelistas Lito Borello y Alfredo Ferraresi y definió a Norberto Galasso: “historiador, investigador, pensador y militante en todas las causas justas de este país, un hombre a la altura de los pensadores nacionales como Jauretche, Scalabrini, Cooke, entre otros”.
Y a Lito Borello: “de la Organización Política y Social Los Pibes, una figura de la resistencia contra el neoliberalismo, un militante desde los 13 años y uno de los imprescindibles para que este proyecto nacional y popular continúe y se profundice”. A Alfredo Ferraresi, se lo mencionó como “la quintaesencia del militante obrero peronista, aquel que fue un personaje muy importante en la lucha de la resistencia y lo siguió siendo a lo largo de todos estos años; que junto a su compañero Jorge Di Pascuale fue un pilar de su Sindicato de Farmacia y también de la CGT de los Argentinos. Todos los mejores emprendimientos del sindicalismo argentino lo han contado siempre en sus como filas un miembro insobornable, representando siempre las mejores posiciones”.
A continuación se proyectó un video de Carlos Castro sobre Evita en el que se evocó su memoria y la palabra de Evita en la expresión de sus convicciones políticas y sociales: “estamos reunidos para repetir con la misma energía y decisión que en 1945 que seguimos de pie, que no conocemos el cansancio de esta vigilia”. En la voz de Rita Cortesse se recordaron sus sentimientos y pensamientos: “… puedo afirmar, demostrar, que mi pueblo se preparó para siempre”… ”siempre dispuesta a seguir luchando para que mi gran hogar sea siempre feliz, no aspiro a ningún honor que no sea esa felicidad, esa es mi vocación y mi destino, esa es mi misión”... “yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevaran como bandera a la victoria”.
“La obra se presenta como un homenaje y un recuerdo especial a María Eva Duarte de Perón a 60 años de su muerte y aproximadamente a 65 años de la instauración del voto femenino que la tuvo como inspiradora y luchadora fundamental. Esto es parte de lo que sucedió durante 60 años, Eva Perón vivió 7 años de intensa vida política y tuvo después 60 años de una vida de otro tipo, de una vida en la que fue bandera para los desposeídos, para todos los humillados de este país, y lo sigue siendo, es el más importante y más significativo de los mitos políticos argentinos”.
Lito Borello, profundamente emocionado agradeció el honor por haber sido convocado por Norberto Galasso. Expresó que “entiende que este honor lo puede llevar adelante porque no es hacia su persona sino a la expresión de un sujeto que emergió hace 20 años, insurrecto, peleando contra las políticas neoliberales, que desangraban a nuestra patria y a nuestro pueblo, un sujeto que iba apareciendo en el límite de la sobrevivencia y que hizo de la memoria histórica que estaba anidada en nuestro pueblo la cuna de donde abrevar”.
En otro pasaje recordó que “las organizaciones no éramos estrictamente peronistas, sin embargo la primera imagen que trajo una compañera fue el cuadrito de Perón y Evita. Tibiamente y tímidamente nosotros dejábamos traslucir nuestra identidad... y cuando empezamos a preparar los trapos ¿qué otra cara iba aparecer primero que esa Evita casi enojada frente al micrófono?” y “Evita era Evita, como la marcha, que algunos pibes no conocían la letra, sin embargo la silbaban, la tarareaban. Esas identidades tan fuertes que atraviesan su tiempo y su historia crecen como cuando nosotros recordamos y decimos que los que creen que murió se equivocan, ¿se acuerdan de aquello: que creció tanto que el cuerpo le quedaba chico y hoy está repartido entre todos nosotros?”. “Así era como esta identidad casi sin permiso y sin explicación teórica se iba haciendo piel y carne en cada una de las peleas que llevábamos adelante”. Lito, militante desde los 13 años, explicó que “en este libro Norberto cincela su relato para permitirnos que la historia se convierta en un insumo no solamente de lectura de esta realidad, sino también para diseñar los caminos de los objetivos que todavía nos faltan”.
Señaló también, que “sin un relato de la historia particular y concreto, podríamos imaginar que leer bien la realidad estaría completo y como sin tener eso en cuenta acertaríamos en esos desafíos que tenemos por delante frente a esta oportunidad histórica de concretar esta segunda y definitiva independencia, pero también somos conscientes de que esta oportunidad histórica convive con la amenaza, porque es tan cierto que es posible que coronemos este anhelo de 200 años de generaciones que vienen peleando como también es cierto que el enemigo no se bajó e intenta echar por tierra esta maravillosa experiencia que hace la región de tratar de coronar aquello que empezaron los patriotas hace casi 200 años”. “Ahí es donde nosotros vemos la importancia de este libro, en este contexto, es donde decimos, aparte de acertar en política, en la lectura y en el camino que tenemos que hacer, nos toca construir, a las mujeres y los hombres capaces de corporizarlo, llevarlo a la práctica”. “No podríamos imaginar el diseño la formación y la construcción de estos militantes y de estas militantes sin el auxilio de ejemplos como la compañera Evita, por eso creemos que este libro es una herramienta de lucha, una herramienta que nos asiste en este momento concreto donde tenemos desafíos por delante ineludibles y donde todos somos importantes, pero necesitamos una participación y un protagonismo ineludible a la hora de construir este trayecto que nos toca transitar, claro que nos pone contentos haber llegado hasta acá, pero no llegamos gratis, mucho sufrimiento y mucha lucha, muchos compañeros, y para muchos de nosotros nombres y apellidos y caras que jamás olvidaremos”. “¿Cómo no vamos a festejar la posibilidad de que en el marco de esta lucha hayamos construido la conquista de un gobierno nacional y popular? Pero no tenemos tiempo solamente para festejar porque también vemos que si no somos capaces de defender esta posibilidad de transformación y profundización se puede echar por tierra”. “Muchas gracias por esta obra, este libro nos va a ayudar muchísimo, por eso desde este sujeto que nosotros expresamos quiero terminar con uno de los párrafos que el libro rescata entre sus páginas y también en la vida porque tiene que ver con nosotros, con nuestro respeto, y también tiene que ver con un compromiso del cual todos los 19 y 20 la organización tiene como un hecho hacia adentro que nosotros ratificamos con nuestro compromiso de lucha”. “En 1952 Evita decía en Mi Mensaje: “Declaro que pertenezco ineludiblemente y para siempre a la 'ignominiosa raza de los pueblos'. De mí no se dirá jamás que traicioné a mi pueblo mareada por las alturas del poder y de la gloria. Eso lo saben todos los pobres y todos los ricos de mi tierra, por eso me quieren los desacamisados y los otros me odian y me calumnian. Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle”. Evita, nosotros imitamos esto todos los días”,
Alfredo Ferraresi, expresó: “nosotros venimos de Devoto, porque yo nací en Devoto, ellos vinieron después del caminito que está hecho, nosotros lo hicimos antes”. “Norberto Galasso, es en el Sindicato de Farmacia y en el ámbito donde nosotros nos movemos historiador de historiadores, lo hemos declarado con registro de la propiedad y todo”. “Por eso figura en nuestro libro de oro y en todas nuestras publicaciones, en las que también tuvimos a Carpani”. “Como Norberto es un hombre profundamente de pensamiento nacional, lo dice su historia, conoció a Jauretche, Hernández Arregui”.
“Esta obra es tan importante, la primera parte relata de manera maravillosa todo el desarrollo de la actividad artística de Evita, muy documentada, hasta la discusión si estuvo con Magaldi o no, muy importante para la calificación a Evita y con un final de cine, con Hugo del Carril y Libertad Lamarque”. “Obviamente ahí empezó el odio, Libertad estaba un poquito celosa, y así se convierte en gorila”. “Lo que tenemos que decir de Norberto de este libro es que no hay una frase de odio ni de soberbia, hay una cosa profundamente reivindicativa de la figura de Evita que es tan grande y ella lo expresa tan bien”
Recordó que “desde el año 44, 45 tiene aquella Revista Antena, donde Evita sale con Gandurria un jugador de boca los dos vestidos de jugador de boca, por esa foto hicieron un escándalo” … ”no la estaban viendo, ya tenía fortaleza por haber vivido en la pobreza, la pobreza que nos marcaba la década infame, estábamos sometidos a un país que, en la lucha la pobreza, nos rodeaba a todos, había comedores municipales en las esquinas de La Boca, se daba un plato de sopa caliente, había que ir con un certificado de pobreza … y Evita fue viviendo esas miserias, esas injusticias”
“Luego del 17 de octubre se casaron y donde se fueron de luna de miel … a San Vicente, ahí la escena bíblica del amor, ahí es donde comienza Perón a introducir a Evita en la política”…”ella tenía una metodología y una condición natural revolucionaria” … ”no se hablaba de lucha de clases en ese momento y desde ahí empieza a ir escalando y a mí me tocó la suerte después, por eso soy un predestinado, después del 17 de octubre, luego la elección del 24 de febrero y la toma del poder el 4 de junio de 1946 yo laburaba en una farmacia en el barrio de La Boca, y ahí en la farmacia se hace un acuerdo con la presidencia porque el radiotelegrafista de la presidencia era un vecino nuestro”
“Yo que era un pendejo de 14 años, tembloroso, iba a la Presidencia donde estaban Perón y Evita, ¡imagínense lo que eso era para mí!, yo tomé conciencia con el tiempo, y la gente del barrio me daba papelitos, uno quería una máquina de coser, un laburo, otro estudiar, y yo entraba a la casa de gobierno con los papelitos para Evita”. “No hubo nadie, ni gorila ni peronista que no recibiera lo que pedía”. “El barrio de la boca siguió manteniendo las cosas de Perón y Evita en las piezas del conventillo porque el peronismo que nosotros teníamos era desde abajo”. “Se imaginan ustedes lo que era para un pibe con 14 o15 años, ver a Evita, el estremecimiento que era, haberla visto así a medio metro, tenía una piel de seda, era una figura impresionante, una hermosura, emanaba una energía cósmica difícil de igualar”. “Por eso la calumniaban, ahí se va construyendo el país, los gorilas avanzan en el odio nosotros en las obras... las obras de barrios de vivienda, hospitales, lugares para los niños, y nosotros participábamos”. “Evita y Carrillo, Carrillo le hablaba de cómo había que hacer en los temas de la salud, y Evita decía hace falta esto y se hacía, y después con la constitución del 49 tenemos los derechos de los trabajadores, la protección a la vejez y los niños, que desde allí serán llamados los niños son los privilegiados”... “eso a través de los actos públicos y a través de las instituciones”. “Tuvimos el voto femenino, como voto es un triunfo de derecho de las mujeres, pero no solo les dio el voto a las mujeres les dio un documento, no había documento para la mujer, había libreta de casamiento les dio el voto y el documento, dignificando a la mujer en una concepción inédita”. “Cada vez había más peronismo porque la sociedad se iba trasformando, por todos los derechos que nunca habían existido. Evita desde su concepción revolucionaria nos enseñó a distinguir al verdadero enemigo de adentro y de afuera”.
“Junto a Perón fue construyendo un país, en una posición de avanzada, en una tercera posición, que se va reconociendo en el hacer de todos los días”. “El ministerio de trabajo estaba donde está hoy la Legislatura, Evita atendía allí a uno por uno todo el día desde las 8 o 9 de la mañana hasta las 10 de la noche y a cada uno le resolvía el problema”. “Cuando hace la Fundación las chicas de la Sociedad de Beneficencia pusieron el grito en el cielo, cómo Evita iba a estar en la Sociedad de Beneficencia, Evita no necesitaba un carajo la Sociedad de Beneficencia, la Fundación era para los trabajadores y para los que los que más necesitaban y se acabó la Sociedad de Beneficencia”.
“Evita decidía todo esto y Perón la dejaba”. “Nos quedó grabado en el alma el día del renunciamiento”. “Evita es una concepción de la vida, una unidad, aprendimos que el verdadero peronismo que nos inculcó Evita es el problema del hermano”.
Recordó también: “los compañeros no desaparecieron, están, nos están empujando a hacer las cosas bien, no murieron cambiaron de barrio, están en otra dimensión, son los que nos obligan todos los días a seguir en una conciencia revolucionaria”. “Para cerrar quiero dejar un mensaje que también Evita nos enseño: aprender que el peronismo debe recuperar una nueva victoria, tuvo luchas, mártires, y para los muchachos jóvenes que están avanzando en el terreno político toda la formación posible, por ahora todo lo que nosotros aprendimos dárselo como elemento de trabajo, para que los compañeros nos sigan acompañando, hasta la victoria siempre!
La disertación de Norberto Galasso
Norberto Galasso agradeció a todos y a todas, “muchos rostros conocidos de diversos lugares, y desde hace tiempo”. “Este agradecimiento quisiera resumirlo en un aplauso, a la compañera y amiga de Evita que la acompañó en la Fundación y fue Diputada Nacional en el 52 y que vino solita a dar su solidaridad a este acto y que es Ana Macri”.
Como ustedes sabrán, manifestó Galasso, “existen varias biografías sobre Evita empezando por la que realizaron Otelo Borroni y Roberto Vaca con testimonios que son un aporte importantísimo y el trabajo de Marisa Navarro que es una de la biografías a mi juicio más importantes que se hicieron, y las más lamentables, las lapidarias, las gorilas, y otras que no dicen mucho”. “En este caso el intento de este libro, es intento, porque uno difícilmente puede despojarse de sus orígenes de clase, de sus antecedentes, de sus amigos de clase... el propósito ha sido analizar desde los trabajadores los fenómenos de cambio y los fenómenos históricos y políticos, no sé si estará logrado, lo verán ustedes”... “ver a Evita desde los trabajadores, ver a Evita como el puente, como dijo en su momento Armando Cabo, entre lo que Perón llevaba como columna vertebral del movimiento y el mismo líder”.
“Evita fue algo así como un ministro de trabajo paralelo, Perón designa inicialmente a Freire, como ministro de trabajo, un trabajador, un criollo, un tipo macanudo, pero que difícilmente podía hacer lo que hizo Evita que era mantener un contacto directo entre el líder del movimiento y un sector del movimiento que eran los trabajadores, estar informado permanentemente de los conflictos, de cuáles eran las posibles soluciones, y esto era una tarea política importantísima, a tal punto que a la muerte de Evita, Perón intenta empezar a ir una vez por semana a la CGT, para mantener ese vínculo, y evitar una declinación de la dirigencia gremial, pero no lo pudo lograr porque necesariamente tenía que atender las cuestiones presidenciales que ya eran muchas y después de tres o cuatro semanas deja de ir”.
“Evidentemente… que en el 55 ya hay una declinación de la dirigencia sindical, que Evita había advertido en Mi Mensaje, ese libro que escribió estando enferma, diciendo que por supuesto los enemigos eran la oligarquía y los factores externos de dominación, los imperialismos que algún día terminarían, pero que también era peligroso, decía ella, dentro del propio movimiento la posibilidad de que haya un espíritu oligárquico en algunos burócratas gremiales y esto un poco se produjo, por eso la caída del 55”.
“La tarea de la fundación era fundamental, porque ella decía que el peronismo puede provocar el desarrollo industrial, desarrollar el mercado interno, llevar la redistribución del ingreso a los sectores aún no alcanzados, pero siempre van a quedar algunos sectores enfermos, ancianos, perjudicados a los cuales hay que acudir para resolver este problema social y de ahí la creación de la Fundación”. “Y en la fundación ella entrega la vida, yo escuché de labios del padre Hernán Benítez, confesor de Evita, que era el asesor espiritual de la Fundación, un cura muy singular, que confesaba lo siguiente “yo fui mucho tiempo al colegio Máximo de Villa Devoto a estudiar cristianismo y soy un Jesuita muy culto, pero en realidad el verdadero cristianismo lo aprendí acompañando a Evita en sus recorridas por los sectores carenciados, cuando ella me decía “no venimos acá, a esta casa, a entregar medicamentos, venimos a hacerle comprender a este hombre que está enfermo, que somos solidarios con él, entonces no es simplemente entregar medicamentos, sino que hay que acercarse, hay que saludar a todos los parientes, hay que abrazarlo, aunque tenga llagas, aunque sea un leproso porque ese es el verdadero cristianismo” y yo, pastor de Cristo, daba un paso atrás porque temía el contagio”.
“Perón tiene la osadía, porque era un tipo muy desprejuiciado, de llevarla a las galas del Colón, aún no estando casado con ella, conviviendo con ella porque Perón alquila un departamento al lado del departamento de Evita, es la concubina de él, y él la lleva a algunas galas del Colón, donde van los generales y los aristócratas, lo que cunde es la idea que el Coronel Perón está en amores con una artista de historia dudosa, historia dudosa tenían todas las artistas de la época porque una mujer para participar de un elenco teatral tenía que conversar con el empresario y todas esas cosas de acoso que todavía subsisten”. “La secretaria de redacción de Damas y Damitas que era una revista de la época, cuenta que cuando Evita fue a pedir un reportaje y una tapa, ella le dice que tiene que hablar con el Director, sin embargo, Evita le dice: “no, esto es cosa de mujeres, si se puede hacer la tapa se hace y si no, no se hace”, “hay una forma de poner una distancia ¿ no?”. “En ese momento lo que podrían haber dicho los opositores o los grandes diarios de esta libertad de prensa famosa que ahora está tan a la luz, es que el Coronel tenía una concubina que era una gremialista porque Evita hizo gremialismo antes de conocer a Perón”. “Evita es fundadora de ARA Asociación Radial Argentina, a fines del 42 principios del 43, cuando todavía no conocía a Perón, luego sería Presidenta de ARA”.
“Esa chiquilina pobre que viene sola, de cabello negro, desde el punto de vista de los trabajadores, es una de las tantas cabecitas negras, dirá la clase media porteña de esta gente que se incorpora a la Capital”.
“Le comenta a Paco Jamandreu, su sastre: “estoy en un momento de decisión porque las presiones existen en las costumbres, la mujer del Presidente asiste a las reuniones, al Colón, a las reuniones protocolares”, pero como bien decía Lito ella sostuvo “jamás abandoné el alma que traje de la calle”. “Empieza a jugar de manera decisiva en la historia política al mismo tiempo que se produce la aparición de la clase trabajadora fabril que no es lo mismo que la clase artesanal o de oficios que fueron los anarquistas o los empleados de sindicatos socialistas anteriores, que uno respeta sus luchas, pero que no tenían una presencia importante y que en muchos casos salvo algunos sindicalistas no entendieron el fenómeno del Irigoyenismo, lo que tenia de positivo, y terminaron también siendo los traidores democráticos”.
“Esta militancia empieza a jugar un rol político y social muy importante, y en ese momento como también se dijo, la enfermedad, solamente la posibilidad de reposo y tranquilidad podría alargarle la vida, pero ella sigue haciendo la vida de siempre, incluso comienza a intervenir en conflictos gremiales, en un conflicto ferroviario, discute con un gremialista de La Fraternidad, y le dice. “pero escuchame chabón vos decís que sos comunista y le hacés presión a este gobierno”, y eso uno lo ha tomado como una especie de fanatismo de Evita, tenía cierta dosis de fanatismo, que a veces es necesario, porque los grandes movimientos se hacen con buena letra, con pasiones, después se supo que varios dirigentes gremiales se estaban enganchando en el golpe del General Menéndez, entonces no era un conflicto gremial sino un conflicto para desestabilizar al gobierno”. “Y lo mismo hace con la Fundación a la cual se entrega horas y horas recibiendo los pedidos, algunos muy ingeniosos, un papelito de un pibe le dice: “mi padre y mi madre son ahora felices... yo no tengo bici”.
“Era de una militancia incesante, y lo que podríamos vincular a Evita con lo que está pasando es este fenómeno de politización que está sucediendo en la Argentina... este fenómeno que se produce ahora, en donde los jóvenes buscan lugares donde militar”.
“Los compañeros han sido suficientemente claros y profundos con respecto a la vigencia de Evita, desde ese cadete farmacéutico que tuvo el privilegio de haber conocido a Evita pero de haber sido leal a ese conocimiento de Evita que es Ferraresi y el compañero Lito Borello que se inicia como Movimiento Social y en el devenir de los acontecimientos va profundizando en lo político porque la política es la herramienta de transformación”.
“Creemos que el momento es bastante oportuno para dignificar a Evita, por lo que quisiera concluir con partes de los discurso de Evita del 51 y 52 justamente cuando ella está más débil, parecen ser discursos más fuertes, un discurso donde ella avanza denigrando, denostando con mucha fuerza al enemigo y utilizando palabras que en los 90 hubieran sido proscriptas del lenguaje oficial y que ahora existen en el correr de las discusiones políticas: “existen en el mundo naciones explotadoras y naciones explotadas pero todos los enemigos de la humanidad tienen las horas contadas, también los imperialismos” esto lo dice en Mi Mensaje, que los sectores de derecha del peronismo han tratado de considerar o discutir como apócrifo, sin embargo Ana confirma el manuscrito e incluso el mismo Cafiero reconoce que Mi Mensaje fue escrito por Evita”.
“Evita vivió para la militancia, decir Evita es decir militancia, y coincido con Lito: estamos en un momento muy especial en América Latina, un hermoso proceso como no se dio nunca, donde más allá del proceso de Paraguay o la derecha que pueda gobernar en Chile, o las bases que puedan introducirse en Colombia, o el fraude que puedan hacer en México, los demás países están en un cambio, en una transformación muy importante, nos llamaremos como dice Chávez Socialismo del Siglo XXI, o como dice Evo, o como Correa o lo llamaremos Movimiento Nacional y Popular, profundizando todas sus asignaturas pendientes, pero lo cierto es que estamos en una oportunidad histórica extraordinaria mientras el mundo que se llamaba primer mundo está en una crisis profunda, dramática, una situación que está pasando en Italia, España, Grecia, lo mismo en EEUU que tiene una desocupación mayor que nosotros”.
Norberto Galasso, finalizó diciendo que: “Homenajear a Evita significa un compromiso de militancia permanente, en la certeza no de las palabras pero sí como decía ella: “cuando yo doy algo a un pobre en realidad no le estoy dando algo, le estoy devolviendo lo que le han quitado siempre”•
Por María Lagrange (Miembro de Carta Abierta Francia)
Imagen: Rolando Andrade (Página12)
“La memoria, no es el simple recuerdo. Es la resignificación de ese recuerdo, analizado en todas sus implicancias y en vistas a la construcción del presente y del futuro, como los elementos constitutivos de ese período de horror, que tenemos que lograr que sea comprendido por nuestras generaciones y las sucesivas, para que el “nunca más” no sea simplemente una petición de principios o una consigna, sino para que en Argentina no vuelva a suceder”. Eduardo Luis Duhalde
Murió en Buenos Aires a los 72 años, Eduardo Luis Duhalde, designado en la Secretaría de Derechos Humanos por el gobierno de Néstor Kirchner, en 2003, y ratificado por la presidenta Cristina Fernández en 2007 y 2011. Fue uno de los artesanos de la Patria de Derecho que está forjando la Argentina desde el 2003 y personalidad clave, en la construcción del pilar central del proyecto Nacional y Popular que coloca a los Derechos Humanos en el centro de su fundación con los juicios por la verdad, la memoria y la justicia .
En Argentina cuando se dice “Nacional”, se refiere a la descolonización cultural, política y económica de nuestro territorio, y como “Popular” se entiende el objetivo de inclusión fraterno y solidario de todos los miembros de la Nación. El virreinato, retoño de la monarquía, estaba fundado en un estado de privilegios y castas que utilizaba una justicia discriminatoria y de indultos, sin miramientos a la condición humana, aplicando abusos y arbitrariedades a las personas. La revolución de 1810 funda el Estado de derecho, igualitario y libre que constituye la guía y el lineamiento del pensamiento argentino independiente.
Diseñar una visión universalizada de los Derechos Humanos, de modo que abarque todas las áreas del hombre, la mujer y sus niños, requiere el trabajo arduo y meticuloso de orfebres de la justicia, pero también de la memoria. Y si algo es intachable en la trayectoria de este compañero, es su lealtad ideológica a los valores que lo formaron en su temprana juventud como militante, en los espacios de lucha que compartió con Ortega Peña, como los que él mismo creó desde su dolor de sobreviviente, donde esta noción fundamental de la República fue la idea madre del diseño de Justicia.
La Justicia es entonces, un valor de la humanidad, y como tal es un concepto, solo que a la hora de bajar las anclas y aplicarlo en la sociedad, toda la historia personal cobra un sentido sustancial, ya que es el genio del oficio de jurista y filósofo del derecho que le dará forma humanizada al arquetipo, pero es el militante de terreno, el hombre de combate, el sobreviviente, el que verterá la ética en cada acto cotidiano, en cada reglamento, en cada norma, en cada protocolo, guiado por su memoria del combate por el mundo en el que queremos vivir. ¡Cuántas veces se borra con los codos en el terreno cotidiano, lo que costó vidas conseguir en el terreno del concepto!
Una Secretaría de Derechos Humanos, puede ser un conjunto de puestos y oficinas del Estado que trabajan bajo un orden ya establecido, pero en las manos de Eduardo Luis Duhalde fue mucho más que eso, fue un instrumento político de alta creatividad social. En sus manos, fue un medio de injerencia en los espacios culturales más oscuros y sórdidos de nuestra civilización, donde las víctimas allí abandonadas desde hace siglos, ya no soñaban ni remotamente un rescate. El abogado estuvo allí, penetró los estratos temibles de la condición humana, refutó la idea de imposible, la idea de impenetrable, de zona, e iluminó la conciencia social aportando rescate. Rescatar es un acto heroico, dignifica a toda la sociedad y dignifica al rescatado que se convierte a su vez en digno de ese rescate. Salvar a otros es el acto más noble de nuestra especie y solo es posible cuando se ama a la humanidad, cuando se honra la vida como él supo hacerlo.
Sobrevivir es una responsabilidad. La memoria de los caídos y las víctimas del terrorismo de Estado, es el deber que se autodesignan quienes conjugan tozudamente los verbos en ¡Presente! Continúan las postas, bregan, piden, escuchan, preguntan, averiguan, analizan, reflexionan, interpretan, corroboran, contra viento y marea. Viven y reviven las historias, las amasan, las trabajan, las estacionan, las retoman, hasta constituir una masa compacta de sentido, homogénea, coherente, única: la verdad. ¿Qué buscan? Justicia. ¿Qué crean? Memoria.
Desde el pensamiento de Eduardo Luis Duhalde, es el concepto de la figura de la víctima que cambia radicalmente en los estrados de los tribunales argentinos. Por ende también cambió el rol del Estado al que se le atribuyen obligaciones hacia la persona. Dejando de ser esta condición una deshonra para la persona, se fortalece la figura del testigo, y del testimonio de la víctima. La más afectada por este cambio es la condición femenina que desde el 2003, el Gobierno Nacional y los distintos Poderes del Estado Nacional impulsaron diversos instrumentos legales para combatir la trata de personas y asistir a sus víctimas. Entre ellos, la Ley 26.364 de Prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas, sancionada en 2008; la promulgación del Decreto 936/2011 de Erradicación de la difusión de mensajes que estimulen o fomenten la explotación sexual; la creación de la Oficina de rescate y acompañamiento a las personas damnificadas por el delito de trata; y la aprobación de la resolución 742/2011 que instrumenta el Protocolo de actuación de las fuerzas federales para el rescate de las víctimas de trata de personas.
Con Eduardo Luis Duhalde se escurren entre los dedos todos los tiempos de verbo. Sucesos del pasado, acción en el presente y construcción del futuro, se vuelven artificios de la gramática a la hora de ordenar la labor de este hombre gigante del coraje y el amor. Despido a este entrañable compañero desde lejos, desde donde lo conocí, el saludo cordial en las diversas reuniones y conferencias en la Embajada Argentina en París. Lo recuerdo pausado, sutil, cuando en el 2006 la Embajada se agitaba palpitante, reuniendo todas las familias del exilio para homenajear la memoria condecorando a los justos franceses que contribuyeron con los Derechos Humanos en Argentina. Lo recuerdo también en la UNESCO, donde lo vi por última vez, en el premio que se le otorgó al trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo. Conservo de él su imagen amable, su inmensa discreción y la incontestable fuerza moral de sus palabras.
Fuente: Carta Abierta Francia - París, 4 de abril de 2012
EL CONGRESO HIZO UNA SESION ESPECIAL Y UN HOMENAJE A JUECES QUE CONDENARON A REPRESORES
Con una exhortación a acelerar los juicios
El pedido de apurar los procesos quedó expresado en la declaración aprobada en forma unánime por todos los bloques. Además, se ratificó la defensa de los derechos humanos como política de Estado y se destacó el papel de los funcionarios judiciales homenajeados.
El homenaje del Congreso a los integrantes del Poder Judicial que tuvieron una actuación destacada en la condena a los delitos de lesa humanidad fue sencillo y emotivo. La declaración redactada por todos los bloques políticos del Parlamento y aprobada por unanimidad a mano alzada fue breve y con un mensaje contundente: “Esta Asamblea aspira a que durante el actual período constitucional se concluyan todos los juicios correspondientes a causas referidas a delitos de lesa humanidad y vinculadas con las violaciones masivas de derechos humanos”.
Por primera vez desde la instauración del 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y como feriado inamovible, el Congreso de la Nación realizó una Sesión Especial Conjunta para ratificar como política de Estado la defensa de los derechos humanos. Así lo expresó el documento conjunto que se leyó ayer en el Congreso, donde también hizo propio el pedido de Cristina Fernández de Kirchner ante la Asamblea legislativa el 1º de marzo: que el próximo presidente “no tenga que estar arrastrando, todavía, la rémora de los juicios por las tragedias que nos pasaron a todos los argentinos”.
“La búsqueda de los nietos y nietas apropiados, los juicios por la verdad, la tutela de los sitios históricos y documentales, la investigación e identificación de los desaparecidos, la revisión de las credenciales democráticas de los funcionarios públicos y tantos otros esfuerzos animados por búsqueda de la verdad y la justicia, han sido posibles por la conducta de muchos jueces y juezas con fuerte compromiso con los valores democráticos”, dice otros de los párrafos del documento con que el Congreso homenajeó a integrantes del Poder Judicial.
Una lista que incluyó a la Cámara Federal porteña que condenaron a los jerarcas de las juntas militares de la última dictadura, a la Corte Suprema, que declaró inconstitucionales los indultos y las leyes de obediencia debida y punto final, a la Cámara de Casación Penal, que acordó este año la aceleración de los juicios de la verdad, y a los tribunales que impartieron penas a torturadores y asesinos que actuaron durante el terrorismo de Estado. A los que también distinguió con una plaqueta y una medalla.
Uno a uno pasaron los ex camaristas porteños que condenaron a los jerarcas de las tres primeras juntas militares: León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Torlasco, Jorge Valerga Aráoz, Guillermo Ledesma y la esposa del fallecido Andrés D’ Alessio; así como el fiscal del juicio, Julio César Strassera. “Esto expresa que hay una política de Estado en marcha en materia de derechos humanos y en revisión de ese pasado ominoso”, dijo Arslanian tras la sesión. “Todas las fuerzas políticas del país tienen un punto que las integran: la política le ha dicho no a la impunidad y sí a la memoria, sí a la justicia”, sumó Gil Lavedra. “Es un reconocimiento notable y un honor importantísimo que nos hacen los representantes de la Nación, y cuando digo nosotros, me refiero a la Justicia”, agregó Valerga Aráoz.
La misma distinción recibieron, de manos de distintos legisladores, los integrantes de la Cámara Nacional de Casación Penal, y los Tribunales Orales Federales números 1, 2, 5 y 6 de la Capital; los TOF bonaerenses de La Plata y San Martín, el de Rosario y los TOF de Santa Rosa (La Pampa), de General Roca (Río Negro) y de Corrientes.
“Es un reconocimiento del Parlamento a aquellos que desde la Justicia, con ética y responsabilidad, asumieron la búsqueda de verdad y justicia para superar la impunidad jurídica”, dijo Adolfo Pérez Esquivel, uno de los pocos representantes de los organismos de derechos humanos que estuvieron ayer en el Congreso. “La Argentina sentó precedentes jurídicos a nivel internacional de que la Justicia ordinaria puede juzgar los delitos de lesa humanidad”, sostuvo el Premio Nobel de la Paz.
El oficialismo trabajó para que la mayoría de sus legisladores estuvieran presentes ayer en la Sesión Especial Conjunta que presidieron el vicepresidente y titular del Senado, Amado Boudou, y el presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez.
Ellos también se encargaron de expresar su alegría por el acuerdo logrado ayer en el Parlamento. Domínguez remarcó la voluntad de la Presidenta para “hacer posible que estén representados todos los sectores políticos en el reclamo de verdad y justicia. Sin sectarismos ni mezquindades, debemos acompañar el planteo de que en este período constitucional puedan concluirse todos los juicios por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar”.
Boudou señaló que “hemos participado de un repudio a lo que fue un golpe de Estado sanguinario, genocida, que tuvo también participación civil y de grupos empresarios que pretendían beneficiarse con ese accionar criminal”.
Los ex jueces y camaristas, y actuales magistrados que estuvieron en el Congreso, recorrían orgullosos los pasillos. Por primera vez el Parlamento los homenajeaba por su actuación en la condena de delitos de lesa humanidad, en “las diferentes etapas en la búsqueda de la verdad y la justicia y que, durante las mismas, distintas decisiones judiciales contribuyeron a la consolidación democrática, a través de sentencias que manifestaron el repudio moral de la comunidad frente a los crímenes intolerables para una sociedad civilizada”. Un paso más a la consolidación de la defensa de los derechos humanos como política de Estado.
Antes de Kirchner había una sociedad que descreía de la política y de la democracia. Kirchner recuperó los valores de la política como herramienta de cambio y apuntaló así las instituciones. Antes de Kirchner miles de jóvenes se movilizaban para expresar su desconfianza en los políticos. Ahora miles de jóvenes se movilizan convocados por la figura de Kirchner.
Historia conocida en Argentina. Miles de jóvenes en la calle en 2001 movilizados para protestar contra la política. O sea, miles de jóvenes reprimidos y decenas de ellos asesinados. Otra vez una generación empujada a la violencia. Una sociedad que nuevamente empujaba a sus jóvenes, a sus hijos, a la inmolación. Ya pasó una vez y se estaba al borde de repetirlo, ése era el borde del infierno.
Los que balconean, los que se limitan a merodear por sus ombligos, nunca se dieron cuenta. Se saltearon el 19-20 de diciembre, o los asesinatos de Kosteki y Santillán. Dijeron los dos demonios, o peor, que se habían matado entre ellos. Nunca vieron, como no lo hicieron antes, en los ’70, lo que estaba pasando, sobre todo entre los jóvenes.
Creyeron que se trataba de una discusión académica. De un debate sobre la violencia. Y se trataba de la vida, un lugar que frecuentan poco. En la vida, la sociedad argentina estaba encaminada nuevamente hacia la violencia. En la vida, no se lucha contra la violencia estando en contra de la violencia como damas y caballeros de salón. Se lucha contra la violencia abriendo posibilidades de cambios en paz. No se trata de clamar contra la violencia, sino de mostrar que la paz es fructífera y puede ser justa.
La frustración y la impotencia ante las injusticias llevan a la violencia. Primero fueron los militares y después las corporaciones. Los golpes de Estado y los golpes de mercado. Fueron las corporaciones que frustraron las expectativas cuando le doblaron el brazo a Alfonsín, cuando corrompieron el peronismo de Menem, cuando disuadieron el progresismo de la Alianza. Una frustración detrás de otra. Esa política, esos políticos, los intelectuales que respaldaron a esos políticos, todos ellos empujaban a la violencia. Clamaban contra ella, pero contribuían a crear las condiciones para que prospere. No hubo intelectuales progresistas para explicarles a los chicos que murieron el 19-20 de diciembre que no tenían que ser violentos. No había que explicar nada, había que ser progresista de verdad y es probable que los chicos no hubieran muerto.
Todo lo que dejaron de hacer los progresistas radicales, frepasistas y socialistas y los peronistas menemistas desde 1983 hasta 2003, finalmente lo hizo un flaco al que, encima lo vapulean los que no hicieron lo que debían hacer. Y lo vapulean por eso, por haber hecho lo que ellos no se animaron. Están ofendidos, en vez de agradecidos, porque los puso en evidencia. Ese flaco sacó al país de la violencia porque generó condiciones para iniciar un proceso de cambios pacíficos y en democracia. Es quizás el aporte institucional más importante que se ha hecho desde el retorno a la democracia.
Nadie está limpio, todos pasamos por la misma historia, al igual que Kirchner. Y no importa si lo que hizo estaba en su cabeza, formaba parte de su programa, si lo hizo en forma espontánea, por revelación divina, por impulso o por carta. Lo único importante es que lo hizo y los demás no, y tenemos que estar contentos de que haya alguien que haya podido abrir camino a la democracia rompiendo los fantasmas intocables del neoliberalismo y de las corporaciones que orientaron y decidieron las políticas sociales y económicas del país hasta el 2003 sin que nadie los hubiera elegido. En democracia, los poderes fácticos, corporativos, tienen que estar subordinados a los poderes democráticos. Son los pueblos, los ciudadanos, los que deciden cómo quieren vivir.
Esa fue la lucha de Néstor Kirchner, un luchador político que nunca se la dio de San Martín, ni de Perón, un flaco con esa pinta de pingüino antihéroe que hizo todo lo opuesto al culto a la personalidad y que discutía mano a mano con cualquiera, aun siendo presidente. Cuando lo acusan de “caudillo” están diciendo pavadas. Los que odian la violencia y las injusticias, los que aman la paz y la vida en democracia, los progresistas de todos los orígenes o los nacionales y populares o esas tres cosas a la vez, y los argentinos en general, tienen que estar agradecidos a Néstor Kirchner. Quizás, alguna vez, todos se den cuenta.
Fuente: Página 12, 27.10.11 – Suplemento especial A un año de la muerte de Néstor Kirchner
el Suplemento especial con notas de Hebe de Bonafini, Luis Bruschtein, Estela de Carlotto, Ricardo Forster, Horacio González, Martín Granovsky, Eduardo Jozami, Damián Loreti, Edgardo Mocca, Sandra Russo, Juan Sasturain, Washington Uranga, Horacio Verbitsky y Mario Wainfeld.
se reeditó "La formación de la conciencia nacional"
Por Tomás Forster
El texto, publicado hace más de 50 años, marcó profundamente a los militantes políticos de los años ’60 y comienzos de los ’70. Muchos de sus conceptos y categorías han sido revitalizados por la irrupción política del kirchnerismo.
A más de 50 años de su publicación original, Ediciones Continente-Peña Lillo acaba de lanzar una nueva edición de La formación de la conciencia nacional. Este escrito de Juan José Hernández Arregui marcó profundamente a la generación que irrumpió en la militancia en los años sesenta y comienzos de los setenta. Además de contribuir a aumentar el interés de los jóvenes por su obra, la iniciativa pretende resaltar la actualidad y vigencia que tienen las ideas de este referente del pensamiento nacional.
Sin perder de vista el contexto histórico en el que construyó su profusa producción intelectual y los elementos específicos de la realidad concreta que le tocó abordar, desde 2003 en adelante, la aparición del kirchnerismo revitalizó conceptos y categorías propias de un ideario que parecía terminado, asociado a la conjunción del peronismo con un marxismo heterodoxo y antidogmático, atento a las necesidades y especificidades argentinas y latinoamericanas.
Liberación Nacional, Pueblo u Oligarquía, Cipayos, Vendepatrias, Antiimperialismo, Peronismo Revolucionario, Izquierda Nacional, Izquierda Peronista, Unidad Latinoamericana son ideas-fuerza que, en diferentes grados, volvieron a movilizar el campo nacional y popular y a las nuevas camadas, porque surgieron como consecuencia del retorno de la política y de la consolidación de un Estado reparador e inclusivo.
En el prólogo a la última edición de 2004, Eduardo Luis Duhalde escribió: “Juan José Hernández Arregui se asumió como parte de una izquierda nacional que definió como una corriente de pensamiento que tiene por fin aplicar la teoría general marxista a un caso nacional concreto. Logró ser el camino ideológico más importante para la nacionalización de vastos sectores de la izquierda.” Según el secretario de Derechos Humanos de la Nación: “Es posible distinguir las condiciones de producción de las de reconocimiento: la distancia entre las circunstancias sociales bajo las cuales fue elaborado y las condiciones en que se desplazó a lo largo del tiempo histórico. Las tragedias originadas por el brutal asalto al Estado y la sociedad argentina desde la acción imperialista y el liberalismo arrasador nos coloca hoy en una nueva situación en la que no es casual que la mirada vuelva a la obra de Hernández Arregui, Jauretche, Scalabrini Ortiz, John William Cooke y Rodolfo Puiggrós”.
La flamante reedición del voluminoso libro incluye, además del prólogo de Duhalde, el prólogo a la primera edición del propio autor, una advertencia del mismo a la segunda edición de 1970 y un prefacio a cargo de Juan Carlos Distéfano.
Vale recordar que La formación de la conciencia nacional se centra, sobre todo, en el período que va desde 1930 a 1960. El libro está dividido en seis capítulos. Cada uno de ellos está dedicado a las principales tradiciones ideológicas que influyeron en la historia política del país tomando en cuenta el proceso que se abre en 1880 con la irrupción de la república oligárquica hasta el fin del modelo agroexportador y el paradigma liberal en 1930.
En palabras del propio autor: “Esta es la crítica –inspirada en un profundo amor al país y fe en el destino racional de la humanidad– contra la izquierda argentina sin conciencia nacional y el nacionalismo de derecha sin amor al pueblo.” La frutilla del postre es una afectuosa carta de Juan Perón al autor que data del 10 de diciembre de 1969 y que se encuentra en las últimas páginas de la obra.
Hernández Arregui nació el 29 de septiembre de 1913, en Pergamino, en el corazón del llano bonaerense. En 1931, en plena dictadura de Uriburu, se afilió a la UCR yrigoyenista, proscripta por el régimen fascista. En los años cuarenta, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad de Córdoba. Allí tuvo como maestro a Rodolfo Mondolfo, el filósofo italiano que se exilió durante la Segunda Guerra Mundial en nuestro país, lejos de las garras de los camisas negras, y que tuvo una incidencia trascendental en su formación al introducirlo en el conocimiento del materialismo dialéctico.
En 1947, se acercó al peronismo de la mano de Arturo Jauretche, quien lo llevó a colaborar al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Al año siguiente comenzó su labor como profesor en la Universidad Nacional de La Plata y en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Luego del golpe de septiembre de 1955, “La revolución fusiladora” lo expulsó de ambas universidades. En 1964 lanzó el movimiento CONDOR junto con otros intelectuales. El 19 de octubre de 1972 sufrió un atentado político en su domicilio. Un año después fue distinguido como Profesor Emérito de la UBA. En 1974 dirigió la mítica revista Peronismo y liberación. Falleció el 22 de Septiembre de 1974 en Mar del Plata. Entre sus obras se destacan Imperialismo y Cultura, ¿Qué es el ser nacional?, Nacionalismo y liberación y Peronismo y socialismo.
Su estela se revitaliza en esta época y sus enseñanzas contienen elementos de una importancia insoslayable para todos los lectores que busquen profundizar su formación teórica y se propongan entender las principales encrucijadas que recorren la historia argentina hasta el presente.
SOBRE LA FACHADA DE DESARROLLO SOCIAL La imagen de Evita, silueteada en hierro, colocada donde realizó su renunciamiento histórico, forma parte, desde anoche, de una nueva postal de la Argentina. Una multitud acompañó la inauguración de la primera parte de la obra de Daniel Santoro y Alejandro Marmo. Por Diego Martínez
"No queremos que nadie explote a nadie y nada más. Esto es lo que Perón ha querido asegurar para su pueblo y ha quedado bien asentado en la nueva Constitución.
"Yo, sin embargo, por mi manera de ser, no siempre estoy en
ese justo punto de equilibrio. Lo reconozco. Casi siempre para mí la justicia
está un poco más allá de la mitad del camino... ¡Más cerca de los trabajadores
que de los patrones!.
"Es que para llegar a la única clase de argentinos
que quiere Perón, los obreros deben subir todavía un poco más, pero los patrones
tienen mucho que bajar.
"Lo cierto es que yo, que veo en cada obrero a un
descamisado y a un peronista, no puedo ver lo mismo, si no está bien probado, en
un patrón.
"Soy sectaria, sí. No lo niego; y ya lo he dicho. Pero ¿podrá
negarme alguien ese derecho? ¿Podrá negarse a los trabajadores el humilde
privilegio de que yo esté más con ellos que con sus patrones?.
"¿Si cuando
yo busqué amparo en mi amargo calvario de 1945, ellos, solamente ellos, me
abrieron las puertas y me tendieron una mano amiga?.
"Mi sectarismo es
además un desagravio y una reparación. Durante un siglo los privilegiados fueron
los explotadores de la clase obrera. ¡Hace falta que eso sea equilibrado con
otro siglo en que los privilegiados sean los trabajadores!.
"Cuando pase
este siglo creo que recién habrá llegado el momento de tratar con la misma
medida a los obreros que a los patrones, aunque sospecho que ya para entonces el
Justicialismo habrá conseguido su ideal de una sola clase de hombres: los que
trabajan.
"No tengo aspiraciones de profeta; pero estoy firmemente
convencida de que, cuando el siglo se cumpla, los hombres recordarán con cariño
el nombre de Perón; y lo bendecirán por haberles enseñado a vivir."